Dermatitis equina (Parte II)

Mirar al caballo más allá de la piel

En el artículo anterior hablábamos de algo fundamental: la dermatitis no debería abordarse únicamente cuando aparece el brote.

 

Si queremos comprender mejor lo que ocurre, tenemos que mirar al caballo en su conjunto.

Y aquí es donde podemos empezar a hacernos preguntas sobre diferentes aspectos de su vida.

 

No existe una única solución ni un protocolo que sirva para todos. Pero sí existen diferentes áreas que merece la pena observar;

 

1- ALIMENTACIÓN

 

La alimentación forma parte de la salud general del caballo.

Una piel sana, un pelo fuerte y un organismo capaz de responder adecuadamente necesitan una nutrición adecuada.

 

Pero esto no significa que exista una dieta milagrosa para la dermatitis. Ni que todos los caballos necesiten eliminar los mismos alimentos. Ni que haya que llenar el comedero de suplementos.

A veces el problema está precisamente en que vamos añadiendo cosas sin saber realmente si son necesarias.

 

Por eso merece la pena empezar por algo mucho más sencillo:

 

¿Cómo está alimentado este caballo realmente?

¿Qué come?

¿En qué cantidad?

¿Su alimentación está adaptada a sus necesidades?

¿Hay excesos?

¿Hay carencias?

¿Hay suplementos que se han ido acumulando con el tiempo sin una razón clara?

 

La alimentación debería ser una base, no una colección de productos.

 

2- EL APARATO DIGESTIVO Y EL MITO DE LAS “TOXINAS”

 

En los últimos años se habla muchísimo de intestino, microbiota, hígado y toxinas.

Y es cierto que existe una relación entre nutrición, aparato digestivo, metabolismo e inmunidad.

Pero de ahí a decir que toda dermatitis empieza en un intestino enfermo hay un trecho.

 

No todo caballo con dermatitis necesita una limpieza digestiva. No todo necesita un detox (muchas veces contraproducente) Y no todo necesita diez suplementos.

 

El organismo es bastante más complejo.

Por eso debemos evitar las explicaciones universales y aprender a preguntarnos qué tiene sentido en cada caso.

3- EL MANEJO Y LOS INSECTOS

 

En una dermatitis relacionada con Culicoides, este es uno de los puntos que más debemos tener en cuenta.

Si sabemos que las picaduras desencadenan una reacción, tiene sentido pensar también en cómo reducir la exposición.

 

El manejo del caballo puede marcar una gran diferencia. Su horario. El lugar donde vive. Las condiciones ambientales. La protección física. La presencia de insectos…

 

Todo esto puede influir en cuánto contacto tiene con aquello que desencadena su reacción.

Y aquí volvemos a una idea sencilla:

no podemos trabajar únicamente sobre el caballo si ignoramos el ambiente en el que vive.

 

4- LA PIEL

 

La piel necesita cuidados, especialmente cuando lleva tiempo inflamada y dañada.

Pero cuidar no significa aplicar cada vez más productos. Una piel irritada puede reaccionar también frente a determinados productos o a un exceso de lavados.

 

Por eso conviene observar cómo está realmente:

¿Está seca? ¿Está inflamada? ¿Hay heridas? ¿Hay costras? ¿Hay signos de infección ¿Estamos utilizando demasiados productos?

 

La piel necesita protección, pero también necesita que dejemos de agredirla constantemente intentando solucionarla.

 

5- EL BIENESTAR DEL CABALLO

 

Hay algo que a veces olvidamos cuando miramos una dermatitis: el caballo está viviendo con ella.

 

Un caballo que lleva meses con picor puede descansar peor, estar más inquieto, irritarse con facilidad o modificar su comportamiento.

 

No significa que el estrés sea la causa de la dermatitis. Significa que una molestia constante también afecta a la calidad de vida.

 

Por eso el bienestar debería formar parte de cualquier mirada integral.

 

 

Fitoterapia equina

Cada comportamiento tiene algo detrás.

Comprender al caballo cambia la forma de ayudarlo

6- FITOTERAPIA

 

La fitoterapia puede ser una herramienta dentro de un enfoque naturopático, pero no debería convertirse en una lista de plantas que damos porque hemos leído que “son buenas para la piel”.

Una planta puede tener diferentes efectos y también puede tener contraindicaciones.Por eso la pregunta no debería ser:

 

“¿Qué planta sirve para la dermatitis?”

Sino:

“¿Qué necesita este caballo y qué herramienta puede tener sentido para él?”

 

Ese cambio es importante. La fitoterapia no consiste en acumular plantas. Consiste en utilizarlas con criterio y dentro de una visión más amplia.

 7- FLORES DE BACH

 

Las Flores de Bach pertenecen a un enfoque diferente al de la fitoterapia. No deberíamos hablar de ellas como una cura para la dermatitis.

 

Si se incorporan a un acompañamiento naturopático, su lugar estaría más relacionado con el estado emocional y conductual del caballo.

Y aunque no sean una herramienta para tratar directamente la causa física de una dermatitis, observar cómo está emocionalmente un caballo que lleva tiempo sufriendo también forma parte de conocerlo mejor y ayudarle a gestionar mejor esa ansiedad o frustración que conlleva vivir así.

 

8- NO BUSCAR UNA ÚNICA CAUSA

 

Cuando aparece una dermatitis, queremos encontrar rápidamente un culpable. Los mosquitos, la alimentación, el intestino, el hígado, el estrés, un producto, una carencia…

 

Pero muchas veces la realidad no es tan sencilla. Puede haber un desencadenante claro y, al mismo tiempo, diferentes factores que hacen que el problema sea más intenso o más difícil de controlar.

 

Por eso mirar al caballo de forma global no significa decir que todo causa todo. Significa observar diferentes piezas antes de sacar conclusiones.

 

9- OBSERVAR ANTES DE CAMBIAR

 

Quizá esta sea una de las herramientas más importantes que podemos desarrollar. Observar, anotar,comparar…Y tener paciencia.

 

Si cada año la dermatitis aparece aproximadamente en la misma época, podemos empezar a mirar qué ocurre durante los meses anteriores.

Si algo cambia, observar qué sucede después.

 

Si utilizamos varias cosas al mismo tiempo, será difícil saber cuál ha tenido algún efecto. Por eso, muchas veces, menos cambios y más observación nos permiten aprender mucho más sobre nuestro caballo.

 

10- UNA VISIÓN INTEGRAL NO SIGNIFICA HACERLO TODO

 

Mirar al caballo de forma integral no significa darle suplementos, plantas, flores, productos tópicos y cambiar toda su alimentación.

Significa preguntarnos:

 

¿Qué necesita realmente este caballo?

Y también:

¿Qué puedo mejorar en su vida que quizá estoy pasando por alto?

 

La naturopatía, entendida de esta manera, no consiste en buscar un remedio para cada síntoma. Consiste en aprender a observar al individuo, entender el contexto y utilizar las herramientas que tengan sentido para él.

«No buscar únicamente cómo quitar un síntoma, sino aprender a escuchar lo que ese síntoma nos está mostrando»

Cada caballo necesita una mirada diferente

Quizá después de leer este artículo hayas empezado a hacerte preguntas sobre tu propio caballo. Y eso es precisamente lo que buscamos.

 

No se trata de encontrar una solución universal para la dermatitis, sino de entender qué puede estar influyendo en cada caballo y qué podemos acompañar de forma individual.

 

En una sesión de naturopatía equina podemos poner sobre la mesa toda esa información y observar al caballo desde una perspectiva global, para ayudarte a ordenar lo que estás viendo y valorar qué camino puede tener sentido en su caso.

 

Porque a veces no necesitamos hacer más. Necesitamos entender mejor.

 

Si quieres que miremos juntos el caso de tu caballo,

puedes conocer mis sesiones de naturopatía equina.

Y
Si quieres seguir profundizando…

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cada acompañamiento también"

Si sientes que tu caballo está intentando expresar algo más allá de lo físico, puedo ayudarte a entender qué hay detrás de ese comportamiento o estado emocional.

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